La emotiva apertura de Jesús Emiliano tras el anuncio de Messi
El capitán confirmó su retiro del seleccionado argentino después de 21 años y una carrera marcada por títulos, derrotas, lágrimas y una Copa del Mundo que cambió para siempre su historia con la camiseta celeste y blanca.

El mediodía se detuvo por un instante. Desde sus redes sociales, Lionel Messi publicó una carta escrita a mano y anunció que deja la Selección Argentina. La noticia recorrió el mundo en cuestión de minutos, pero para los argentinos tuvo otra dimensión: alguna vez iba a suceder, aunque nadie estuviera preparado para leerlo.
La decisión tiene lógica. Messi tiene 39 años, disputó seis Mundiales, ganó uno y jugó otras 12 finales con la camiseta argentina. Su recorrido también incluye dos Copas América, una Finalissima y una medalla dorada en los Juegos Olímpicos de 2008. Los números explican una parte de la historia, aunque no alcanzan para contar lo que significó su presencia durante más de dos décadas.
Porque Messi también creció con nosotros. Llegó a la Selección cuando todavía era un pibe y se quedó durante 21 años. En ese tiempo, muchos terminaron el colegio, empezaron a trabajar, se enamoraron, se casaron, tuvieron hijos y atravesaron pérdidas. En cada una de esas etapas apareció él, con la diez en la espalda y una pelota pegada al pie.
Hubo noches de frustración, finales perdidas y lágrimas que también fueron nuestras. Después llegaron las tardes de gloria. La Copa América, la Finalissima y, por encima de todo, aquella Copa del Mundo de Qatar que Argentina quería levantar por todos, pero también por él. Messi consiguió aquello que durante tantos años parecía imposible y cerró una de las historias más intensas que tuvo el fútbol argentino.
Ahora queda la sensación de que no se despide solamente un futbolista. Se va una parte de una época, de esos domingos frente al televisor y de esas noches en las que un zurdo formado entre potreros convirtió lo imposible en algo cotidiano. Quedan sus goles, sus gambetas, sus títulos y una colección de recuerdos que ya no necesitan estadísticas para explicar su importancia.
La Selección seguirá su camino. Llegarán nuevos nombres, otras camisetas y nuevas generaciones. Pero durante 21 años hubo un nombre que se convirtió en bandera. Por eso, frente a una noticia que alguna vez tenía que llegar, quizás solo alcance con decir lo que millones sienten en este momento: gracias, Lío.
