Duelo en el fútbol argentino: Murió José Francisco Sanfilippo a los 91 años
El máximo goleador de la historia de San Lorenzo falleció este jueves en Buenos Aires. Leyenda absoluta de las redes, se destacó por su implacable carrera y por un fuerte perfil mediático tras su retiro.

El fútbol argentino se vistió de luto este jueves 4 de junio tras confirmarse el fallecimiento de José Francisco Sanfilippo a los 91 años de edad en Buenos Aires. La triste noticia fue ratificada de manera oficial por San Lorenzo, la institución de Boedo que fue el club de su vida y donde esculpió su nombre con letras de molde en la historia grande del deporte nacional.
Nacido a pocas cuadras del Viejo Gasómetro, el «Nene» construyó una trayectoria profesional extraordinaria basada en una obsesión feroz por el entrenamiento y una efectividad letal en el área rival. Su personalidad indomable e irreverente, la misma que lució ante los defensores más rústicos de las décadas del ’50 y ’60, lo acompañó también fuera de los límites del campo de juego.
Un goleador récord y la obsesión por perfeccionarse
Los registros de Sanfilippo en el Ciclón son categóricos: anotó 207 goles a lo largo de sus dos ciclos en el club, consolidándose como el máximo artillero histórico de la institución azulgrana. Entre sus grandes hitos locales figura el haber sido el máximo anotador del torneo de Primera División en cuatro temporadas consecutivas, entre 1958 y 1961. Además, dio tres vueltas olímpicas con San Lorenzo, destacándose el bicampeonato del Metropolitano y Nacional en 1972 bajo la conducción del «Toto» Lorenzo, año en el que se retiró a los 37 años.
Su tremenda eficacia no era producto de la casualidad, sino de un perfeccionamiento metodológico que él mismo diseñó. Desde muy joven, el atacante mandó a construir un gran jaulón de siete metros de largo en el fondo de su vivienda, bautizado como el «Sanfigol». Allí se pasaba horas enteras pateando hacia unos pequeños arquitos dibujados en la pared para pulir la precisión de sus definiciones, un trabajo invisible que luego se traducía en gritos sagrados los domingos.
Pasos por Boca, el exterior y su huella en la Selección
A pesar de su confeso fanatismo por San Lorenzo, la dirigencia del Ciclón lo vendió a Boca Juniors en 1963 sin su consentimiento. En el Xeneize tuvo un paso breve pero fructífero en las redes: marcó 14 goles en 28 partidos y se consagró como el máximo artillero de la Copa Libertadores de aquel año, instancia donde Boca cayó en la final frente al mítico Santos de Pelé. Su estadía en La Ribera concluyó abruptamente en 1964 tras un fuerte altercado físico con Aristóbulo Deambrosi, ayudante de campo del entrenador Adolfo Pedernera. Luego de ese episodio, continuó su carrera en Nacional de Montevideo, Banfield y el fútbol de Brasil.
Con la camiseta de la Selección Argentina también dejó una marca imborrable. Registró un total de 20 festejos en apenas 28 compromisos internacionales, lo que le otorgó un promedio de gol de 0.71 por presentación. Con la Albiceleste se consagró campeón del Campeonato Sudamericano en 1957 (como suplente de Omar Sívori), obtuvo el subcampeonato en 1959 y disputó las Copas del Mundo de Suecia 1958 y Chile 1962.
El personaje mediático y las polémicas inolvidables
Tras colgar los botines y tener un breve paso como director técnico en Vélez Sarsfield, Sanfilippo reinventó su figura pública en los medios de comunicación. Se transformó en un panelista de televisión sumamente requerido gracias a sus opiniones punzantes y directas.
Su intervención más recordada ocurrió en el programa Tiempo Nuevo tras la histórica derrota de Argentina por 5-0 ante Colombia en 1993. En vivo, el «Nene» destrozó al arquero Sergio Goycochea con una frase que quedó grabada en la cultura popular futbolera: «Pibe, usted se comió todos los amagues». Aquella tensa discusión motivó la irrupción en el estudio de Carlos Salvador Bilardo para defender al guardameta, desatando un cruce feroz con el exdelantero.
Pese a su lengua filosa, supo reconocer el talento contemporáneo y fue uno de los defensores más acérrimos de Lionel Messi y de Lionel Scaloni mucho antes de los éxitos conseguidos por la Scaloneta en el plano internacional. El fútbol argentino despide hoy a un atacante extraordinario, un hombre de convicciones inquebrantables que se definió a sí mismo con total honestidad: «¡Fui un fe-nó-me-no!».
